Una vez preguntaron a Miguel Ángel cómo había podido crear tanta belleza en ‘La Piedad’. Su respuesta fue humilde y profunda: ‘Ella ya estaba en el mármol, y yo sólo saqué la parte que la estaba cubriendo’.

Miguel Ángel era un maravilloso ‘productor’ y hoy, aún después de más de 500 años, podemos disfrutar de su ‘producción’.

Tú también eres una obra de arte. Eres único -o única- y maravilloso. Hay algo grande en ti que solamente tú tienes, que solamente tú puedes dar al mundo.

¿No sería triste que te fueras sin hacerlo?

¿Quién hay en ti?

¿Qué hay en ti?

Todos somos productores y consumidores y, en varios grados, una mezcla de los dos.

Los productores son aquellos que actúan en el crear, transforman una información o un objeto para lograr un resultado nuevo. Producir puede ser físico (trabajando y produciendo algo o algún servicio), mental (estudiando o acumulando un conocimiento valioso que usarás para producir información y conocimiento) o espiritual (acercándote más a tu Ser y a la Felicidad Suprema). Quien produce crea belleza y riqueza para sí mismo y para los demás.

Escribir este artículo es ‘producir’, y leerlo es ‘consumirlo’. Para que naciera he debido adquirir un conocimiento, absorberlo (e idealmente) volverlo parte de mi estilo de vida, pensar en cómo escribirlo, y hacértelo llegar para que tú lo ‘consumas’. Lo hubieras podido producir tú mismo, pero es también un hecho que lo estás consumiendo. Puede que te inspire, te informe, te deprima, te enoje, pero en este instante eres su consumidor. Y eso pasa con muchos objetos, o servicios.

Aunque mucho de lo producido puede ser gratuito (como este artículo), en muchos casos tú estás pagando como un receptor de publicidad (y entonces un posible cliente) pero, más que todo, estás pagando con tu tiempo. El tiempo, aunque parece gratuito, es la cosa más importante que tienes y que nunca más regresa a ti. ¿Y qué hacen infinitos momentos juntos? La vida. ¡Tu vida! Así que en realidad -raramente lo pensamos- estamos pagando con nuestra vida todo lo que hacemos. Cuando producimos algo importante nos sentimos satisfechos, plenos. Cuando sentimos que el tiempo se vuela sin darnos cuenta -en actividades de entretenimiento, vanas y/o inútiles- nos sentimos insatisfechos.

Por ejemplo, si miras un programa de TV le estás consumiendo a toda la gente que ideó, trabajó, produjo y vendió ese programa a través de la publicidad, la fama y los salarios que les pagaron, y eso me parece bien, porque tú estás consumiendo su servicio. Pero, también, tú estás pagando con una hora y media de tu vida y, desde un punto de vista monetario, estás perdiendo de recibir un pago por tu tiempo. Si normalmente (en el peor de los casos) te ganas 10 dólares a la hora, significa que esa película te costó 15 dólares. ¿Has notado que los ‘ricos’ son muy cuidadosos con su tiempo y que los ‘pobres’ ni lo valoran? Es porque una hora de una persona ocupada vale mucho, y de la otra no. Si combinas las cien horas que usas de una manera vaga y que desperdicias inútilmente, eso suma una considerable ganancia que nunca recibirás. Si pudieras ahorrar o invertir ese dinero, en poco tiempo tendrías una suma que podrías usar para educarte o pasarla rico (que es la mayor aspiración).

No todo lo que se produce, se produce para uso personal. Si yo soy un empleado estoy produciendo para los dueños de la empresa y eso es normalmente mucho más del salario que recibo y el único motivo por el que todavía tengo ese trabajo.

Producir implica esfuerzo -sea físico, mental o espiritual- y eso no es algo que la mente ama porque el esfuerzo no está en su naturaleza, ya que ella prefiere el camino de la menor resistencia y del menor esfuerzo, que es una de la leyes de la mediocridad. Por eso debe ser alimentada e inspirada a través de la motivación, de la fuerza de voluntad, y de la perseverancia.

Los mediocres tienen miles de excusas para quedarse mediocres. Porque son la mayoría y todos se inspiran y alientan el uno con el otro, piensan que esa es la manera correcta de vivir, y que para ellos –pobres- no hay otra manera. Claramente existen también los mediocres ‘ricos’ que, por suerte de nacimiento, capacidad, duro trabajo y perseverancia, logran resultados sobresalientes, pero manteniendo su enfoque sólo hacia lo burdo, y así se quedan, burdos, tal como ‘sus’ cosas, dinero y propiedades.

Lo malo de este cuento es que ser ‘consumidor’ es una de las adicciones peores y más peligrosas porque pocos son conscientes de que existe. Un consumidor típico ‘consume’ decenas de horas semanales en TV, navega en Internet de noticia en noticia, o de video en video, chatea, usa video juegos con los amigos, sigue las series de televisión -que van adelante por varios años manteniendo millones de personas embobadas por la sorpresa que vendrá- sabe todo lo que pasa en la Farándula, quién traicionó a quién, los deportistas de ‘vitrina’, las curiosidades y las millones de noticias y publicidad que los bombardean a cada instante.

Están también aquellos que se declaran ‘espíritus libres’ que no quieren trabajar para nadie y viven como vagabundos moviéndose de un lugar a otro sin lograr nada y criticando a quien trabaja por los demás, haciéndolos ricos.

El punto aquí no es el trabajo en sí mismo, es si eliges ser un ‘productor’ y producir algo valioso para ti o para la sociedad, o ser un ‘consumidor’ y perder tiempo útil y valioso, enriqueciendo o siendo usado o explotado por alguien más.

QUÉ NO HACER – Continuar consumiendo de todo sin producir nada para ti o los demás. Por cierto, serás un ‘maestro’ de tu juego favorito de video o de cartas, y sabrás todas las noticias de entretenimiento, miedos, terrorismo, drogas, belleza etc. que te alimentan desde que naciste.

QUÉ HACER – Empieza a crear algo nuevo, algo que solamente tú puedes hacer, algo que te gusta hacer o que te apasiona, algo con lo que puedes contribuir a mejorar tu vida y/o el mundo que te rodea. Porque la creatividad humana es asombrosa, piensa que no hay límites, porque NO los hay. La idea es llenar siempre más y más ese tiempo de ‘consumidor’ con algo que te pueda enriquecer, algo que te pueda hacer sentir pleno, satisfecho contigo mismo y con quien estás en contacto.

¡Produce!

Haciéndolo sales de ese círculo vicioso y empiezas a vivir. Un ‘productor’ de cualquier tipo (sea un artesano, un guerrero, un intelectual, un empresario o un espiritualista) valora su tiempo, y hace que ese valor como ‘productor’ sea siempre mucho mayor que su tiempo en ser un ‘consumidor’.

¡El secreto está en el empezar!

Empezar significa actuar, dar el primer paso que al inicio puede ser duro, complicado, incómodo, pero aún así, es fundamental para tu cambio. Si tienes problemas de autodisciplina, haz pequeños los primeros pasos, microscópicos si es necesario, pero con la CERTIDUMBRE de que cualquiera de ellos te hará un productor, y te evitará consumir demasiado.

Empieza a ‘ver’ a tu alrededor lo que puedes producir. Puede ser el aprender a tocar un instrumento, escribir, crear artesanía, juegos. Producir no significa solamente producir dinero, sino producir también tiempo feliz para ti. Tu tiempo es tu riqueza y cuando lo tienes, lo puedes donar a quien lo necesita, o puedes ‘regalarlo’ a una causa noble; puedes volverte una persona sobresaliente, un líder de tu comunidad, un transformador, alguien que sabe amar…y dar.

Porque lidiar con la gente es duro, difícil. Los ‘consumidores rasos’ piensan (en su cabeza rasa) que ser ‘bueno’ es sinónimo de ser ‘bobo’, y eso duele y puedes caer en el riesgo de volverte cínico y dejar el Servicio.

El sistema mejor que he encontrado y que me ha ayudado a volverme fuerte, desapegado, pero sin dejar de actuar, ha sido ir en mi mundo interior, meditar, entender mejor, quién soy, a dónde voy, por qué existo, y cómo puedo ser siempre más feliz, para un día ser

¡Supremamente Feliz!